“Lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, se convierte en insomnio, en nudos en la garganta, en nostalgia, en error, en duda, en insatisfacción, en tristeza. Lo que no decimos no se muere… nos mata”—
Está imagen me llegó y explicaré el porqué.
El porqué me cuesta tanto trabajo perdonar a mi mamá:
Hace mucho leí una reflexión “La mamá más mala del mundo”. La cuál me gusta, pero, yo creo mi mamá más bien tenía un problema y se desquitaba conmigo.
Esta es mi historia, es lo más que recuerdo de mi infancia.
4 años:
Una vez mi mamá estaba planchando en la sala, yo estaba entre la sala y el comedor jugando con mis juguetes, de pronto me aburrí así que me puse a bailar y brincotear, mi mamá me dijo “levanta tus juguetes” yo le conteste “ahorita, quiero hacer pipí” y me fui corriendo al baño; una vez sentada en el WC mi mamá entró al baño, me jalo del cabello y me sacó arrastrando mientras decía “¡cuando doy una orden quiero que lo hagas!” Yo iba subiéndome los calzones en el aire llorando.
5 años:
En el kínder me habían enseñado una canción “un pato con una pata” yo me la aprendí de memoria y la escribí en una libretita poniendo hasta abajo “para mi mami”. Fui corriendo a su habitación y empecé a cantársela y bailársela, ella volteó a verme molesta y me grito “¡oh, cállate! Estoy viendo la televisión” yo me puse muy triste y me regrese a mi habitación, me acosté en la cama y me puse a llorar mientras abrazaba un conejo de peluche.
A mi cada vez que me mandaba a buscar algo como por ejemplo un martillo o cualquier otra cosa, no me decía “Y si yo lo encuentro ¿qué te hago?” A mi me decía “¡Nada más que lo encuentre yo, verás que chinga te voy a meter por inútil!” O “¡Nunca encuentras nada, eres una pinche inútil!” También “¡Se me haría raro el día que encuentres algo, nunca ves nada pinche ciega!”.
9 años:
Ingrese a la primaria Montessori, en aquel entonces las escuelas Montessori tenían la fama de ser escuelas para niños “especiales”, mi mamá decía que iba a clases con “niños pendejos igual a mi” y permitía que mis hermanos dijeran lo mismo y se mofarán de mí (tenía déficit de atención con hiperactividad).
10 años:
A ésta edad mi cuerpo ya se empezaba a desarrollar y entra la etapa dónde te da pudor qué otros lo noten. Un día estaba por meterme a bañar y mi mamá me detuvo en la puerta del baño, me pidió que me desnudara frente a ella porqué quería ver si ya me estaba creciendo el busto y si ya me comenzaba a salir vello en las axilas y el pubis. Yo obviamente por vergüenza me quise encerrar en el baño pero no me dejo y me obligo a desvestirme frente a ella. Me hizo sentir tan incomoda como observa lentamente mi cuerpo, yo quería llorar y salir de ahí pero ella solo me gritaba que me estuviera o me golpearía.
11 años:
Iba en la primaria y tenía una amiga que iba muy frecuentemente a dormir a mi casa. En una ocasión que mi amiga se quedó a dormir, mi mamá estaba decorando la casa pues era temporada navideña, así que mi amiga y yo quisimos ayudar. Mi mamá nos puso a hacer unas manualidades para decorar la casa, yo me aburría o desesperaba con las manualidades, a partir de ahí ella empezó a decir que “fulanita” mi amiga debería ser su hija y no yo, que yo debía ser hija de la mamá de mi amiga porque era igual de “huevona” que esa señora.
13 años:
Llego mi periodo menstrual. Mi mamá descubrió las sábanas manchadas y comenzó a gritarme “¡Eres una ramera! ¿Con quién chingados te acostaste? ¡Dime!” Todo esto mientras me jalaba del cabello y me golpeaba con un objeto (según recuerdo fue un gancho). Yo le pedía llorando que se detuviera. Entonces me pregunto “¿Ya estás menstruando? Para empezar a comprarte toallas sanitarias” a lo qué yo entre sollozos y espantada conteste que sí.
13 años:
Aquí fue cuando tuve mi primer beso. Nos habíamos juntado varios amigos y amigas en la secundaria para jugar la famosa “semana inglesa” nos pusieron a un chico y a mi, el juego terminó en beso. Para ése entonces yo tenía un celular y mis amigas grabaron el beso. Mi mamá un día que me castigo el celular, encontró el video, entró a mi habitación muy molesta y me empezó a gritar “¿Qué chingados es esto? ¡Eres una puta!” Me empezó a jalar del cabello mientras me golpeaba en la cabeza con un zapato gritándome aún “¡Eres una puta!” Del miedo me hice pipí encima y no paraba de llorar. Al día siguiente me dolía muchísimo el oído de la golpiza que me había dado, así que me regresaron de la escuela a mi casa por lo mal que me sentía.
En una ocasión tras un pleito que tuve con mi mamá decidí irme de mi casa, hice mi maleta y me fui a casa de una amiga. Le llame por teléfono a mi papá para decirle lo que había sucedido (ellos se habían divorciado cuando yo tenía 11 años y vivíamos en otra ciudad a 12hrs de distancia). Me empecé a poner muy nerviosa y me dió miedo, le llame a mi mamá para decirle dónde estaba pues me sentía culpable así que fue hasta la casa de mi amiga y tras un pleito que se dio mi mamá con la señora que me resguardaba, decidí salir. Mi mamá me agarró a jalones y golpes en la calle, caminamos hasta un teléfono público y me grito que le llamara a mi papá, así que eso hice. No recuerdo con exactitud qué tanto le dijo a mi papá por teléfono pero me empezó a agarrar a golpes y le gritaba por la bocina a mi papá “¡escúchala como llora! ¡Quiero que la oigas!” Me jalo de los cabellos y me estampo la cara contra la caseta de teléfono.
14 años:
Yo practicaba Hawaiano en la preparatoria y estaba acostumbrada a abrir las piernas alineado las rodillas con los hombros para poder bailar así que a veces sin darme cuenta, mientras estaba de pie, yo me mantenía con las piernas abiertas esto obviamente le molestaba mucho a mi mamá. Un día recargada en la barra de la cocina, llego por atrás con un palo y me lo metió por abajo golpeándome en mis genitales para que según ella “aprendiera a estar con las piernas cerradas mientras estaba de pie”.
16 años:
En una ocasión me encontraba acostada en el pasto con un chico, atrás del edificio de la preparatoria. Estábamos tomándonos fotos y tonteando, sacando la lengua, sonriendo, etc. Yo no me percaté de la hora y mi mamá había pasado a recogerme, estaba esperándome no sé cuánto tiempo a que saliera. Me llamo al celular y empezó a gritarme “¿Dónde chingados estás? llevo rato esperándote” Le conteste toda asustada que ya iba hacia el carro, así que me despedí de mi amigo y salí corriendo hacia la entrada del edificio, mi amigo quiso acompañarme y cuando mi mamá lo vio a lo lejos que venía conmigo empezó a gritarme “¡Eres una pinche puta, de seguro estabas revolcándote con ese pendejo!” Me empezó a meter de golpes en la cabeza. Mi amigo ya no se quiso acercar porque le dio pena y miedo a que mi mamá le fuera a gritar algo, más tarde me llamo a mi celular para saber cómo estaba; yo no quería volver a tener contacto con el pues me moría de vergüenza que me haya visto en esa situación.
Estando en la preparatoria, varias de mis amigas comenzaron a salir embarazadas, ella me dijo un día que mis amigas y yo éramos unas putas. Decía que me iba a llevar con un ginecólogo para comprobar si aún era virgen y que iba a pedir pasar ella para ver cuando me revisaran “a ver si me daba vergüenza”.
17 años:
Tuve mi primer novio, las cosas no salieron bien por culpa de la hermana de éste chico, además de que lo incitó a besarse con otra chica. El fue a buscarme en otra ocasión a mi casa, mi mamá le abrió la puerta y le dijo una sensatez de idioteses incluso le dijo que yo andaba diciendo que “odiaba a los hombres”.
Tuve mi segundo novio, las cosas no salieron bien, el me engañó con otra chava, mi mamá dijo que seguramente me dejo por haberle ofrecido que se acostara conmigo.
18 años:
En un 14 de febrero, le pedí permiso a mi mamá de llegar tarde ya que saliera de clases en la universidad, salí a un bar con un amigo el cuál es gay. Mi mamá accedió pero siendo las siete de la noche cuando apenas estaba la puesta de sol, me empezó a enviar mensajes a mi celular diciéndome que era una libertina, una puta, que cuánto más iba a tardar en llegar a la casa, así que, tome un taxi y llegando a mi casa me recibió a gritos diciéndome que era una ramera por andar en la calle de noche con un hombre.
Tuve a mi tercer novio al cual conocí en una ocasión en que fui a visitar a mi papá en mis vacaciones. Después a los cuatro meses este chico fue a visitarme en sus vacaciones a la ciudad dónde yo vivía. El día en que se iba a regresar, le dije que ya sólo me acompañara a mi casa por algo (creo que fui a dejar algo que compramos la verdad no recuerdo). Mi mamá por algún motivo empezó a discutir conmigo y me empezó a gritar como siempre diciéndome que era una puta, una ramera, una arrastrada. Salí para despedirme del chico y decirle que no iba a poder acompañarlo a la central de autobuses. El me dijo que escucho todo lo que mi mamá me había gritado que no tenía porqué mentirle así que, me puse a llorar y tome la decisión de irme con el. Me fui a la central de autobuses, compramos mi boleto y así sin nada abordé al autobús. Obviamente mi madre al ver que no llegaba a la casa empezó a llamarme al celular y enviarme mensajes con amenazas e insultos diciéndome que era una ramera. Al llegar a la ciudad donde vivían él y mi papá, mi papá ya estaba en la Central de autobuses esperándome, le agradeció al chico por acompañarme y por fin me quede a vivir con mi papá.
Aquí no termina mi historia, aún seguiamos teniendo contacto y siempre de alguna manera terminábamos en pleito. Hoy a mis casi 27 años, llevo un año y medio sin dirigirle la palabra. No la invite a mi boda ni al nacimiento de mi bebé.
DETENTE MAMÁ ✋🏻
Detente Mamá, no hay necesidad de apurarse.
Detente Mamá, ¿por qué tanto alboroto?
Detente Mamá, prepárate una taza de té.
Detente Mamá, ven a pasar un poco de tiempo conmigo.
Detente Mamá, vamos a ponernos nuestras botas y salgamos a pasear, levantemos un montón de hojas, sonriamos, riamos y hablemos.
Detente Mamá, siempre te ves tan cansada, vamos a echarnos y acurrucarnos en la cama y quédate allí conmigo.
Detente Mamá, esos platos sucios pueden esperar.
Detente Mamá, ¡divirtámonos un poco y preparemos una torta!
Detente Mamá, yo sé que tienes mucho trabajo… Pero a veces mami es tan lindo cuando tú simplemente te detienes.
Siéntate conmigo un momento, y escucha sobre mi día.
Pasemos un momento preciado.
Porque mi niñez mami, esa no se detiene.
R. Knight






